EL DIA QUE NO PUEDE MÉXICO OLVIDAR
Aquélla tarde soleada de 1986
México se paralizó al ver a los ingleses derrotados,
por la magia que reside en los pies de aquel jugador
aquel chaparrito, aquel que deslumbro a todos.
Cuando un chispazo divino ilumino el mítico estadio azteca
el grito de un país sucumbió ante ti, ante tu grandeza.
en ese momento las palabras sobraban, y las lagrimas no escaseaban,
tus gambetas ilusionaban a propios y extraños,
aquel gigantesco estadio lucio pequeño ante tu hazaña,
era la tarde que México y el mundo no pueden olvidar,
y la que los ingleses no quisieran recordar.
Gracias Diego por haber iluminado nuestras vidas
Con tu presencia en nuestro pais y con tus obras maestras.
Autor: Edder David Contreras 12/09/05 Tepic, Nayarit México