7 de febrero de 2004

Sin pisar el cesped el “10” le devolvió gentilezas al “Pibe”

Por MARINA ZUCCHI (periodista de Clarín)    E-mail: giornalista@ubbi.com

El mundo estaba atento a la posibilidad de volver a ver en un estadio a la mejor zurda que regaló el fútbol. Claro que esa zurda hoy sólo es recuerdo, pero más de uno hubiera pagado por contemplarla de nuevo, aunque más no fuera en un simple partido homenaje. Sin embargo Diego no jugó en el encuentro despedida del “Pibe” Valderrama, tal como había prometido cuando el colombiano lo invitó para enaltecer su fiesta.

Lo cierto es que igual se hizo presente en Barranquilla porque de lo contrario “hubiese sido una traición, y esa palabra no está en mi diccionario”, aseguró convencido. “¿Cómo no iba a venir?”, exclamaba una y otra vez recordando su propio partido despedida en el estadio de Boca Juniors, cuando el 10 colombiano recorrió varios kilómetros exclusivamente para agasajar a Pelusa.

Argumentando problemas  de rodilla, Maradona llegó a la tierra del buen café y pese a los kilos de más le sacó brillo a la pista de baile al son de la cumbia colombiana. Después se hizo presente en el estadio Metropolitano y aplaudió al anfitrión desde un palco.

¿No entrará en el segundo tiempo?, se preguntaba el publico esa noche, pero Diego se conformó con ser sólo un espectador y con brindar un show de gestos y sonrisas a través de un vidrio.

Entre las noticias más relevantes del año, la que ocupó buen lugar en las planas del planeta fue el nuevo premio logrado para su colección: fue distinguido como uno de los mejores deportistas latinoamericanos del siglo XX por la agencia Prensa Latina, en Cuba.

Sucede que Diego no deja de generar admiración aún cuando ya han pasado más de seis años de su alejamiento del fútbol. Un hecho reciente en Colombia lo pinta de cuerpo entero con sus 43 años a cuestas: en declaraciones a la cadena Caracol de Colombia, sostuvo algo que en el fondo de nuestros corazones todos sospechamos: que nunca dejará de ser un jugador de fútbol. “Carlos (Valderrama) y yo, y en general los jugadores, seremos futbolistas toda la vida”.

Sus seguidores bien saben que no hay verdad más absoluta.