28 de marzo de 2005
Después de tanto silencio, Diego volvió a ser protagonista
Por Marina Zucchi (periodista de Clarín) giornalista@ubbi.com
Cuando el 3 de abril ese coloso llamado
Bombonera se envuelva de fuegos artificiales, gritos, lágrimas y nostalgia,
Diego Maradona habrá sido uno de los artífices de la fiesta. Los 100 años de
vida de la institución prometen dar que hablar en el mundo y, a tono con el
festejo, Maradona llevará “la Antorcha Xeneize” al mejor estilo olímpico.
Diego lucha por ser feliz y de a ratos parece lograrlo: claro que su felicidad
no es completa, sino que se compone de momentos alegres, muchos ligados a lo que
mejor sabía hacer: jugar al fútbol.
Los últimos meses fueron para Diego Maradona de intensa actividad en todo
sentido: el 10 abandonó la paz de Cuba para regresar a la Argentina y volver a
ocupar las primeras planas de todos los diarios.
En su atiborrada agenda figuran una operación para bajar de peso, varias
propuestas para volver a dirigir un equipo de fútbol y el ansiado centenario de
Boca Juniors, que lo tendrá como uno de los protagonistas.
Una de las noticias más notables del último tiempo fue, sin duda, la operación
quirúrgica a la que se sometió con el objetivo de bajar de peso. Después de
varias desmentidas, “Pelusa” fue intervenido en la ciudad colombiana de
Cartagena. Y lo que más sorprendió fue que los médicos declararan que la idea
era que en un año el 10 llegara a pesar 75 kilos.
Al momento de la operación, Diego pesaba 110 kilos, y los médicos ya hablan de
12 menos, un número significativo si se tiene en cuenta que la recuperación será
lenta y progresiva.
Pero más allá de los kilos y de los años, Diego sigue dando que hablar por sus
declaraciones explosivas, tan explosivas como lo eran aquellas gambetas que
humillaban a cualquier rival.
Parece mentira, pero después de 15 años revivió la polémica por el famoso bidón
adulterado que supuestamente el equipo argentino le dio al jugador brasileño
Branco en el Mundial de Italia 90.
El propio Diego, invitado a un programa televisivo, confesó que Branco bebió del
bidón y luego se sintió mal, por lo cual los brasileños estallaron con insultos
hacia el entonces entrenador argentino, Carlos Bilardo y hacia el mismísimo 10.
El odio hoy llega a tal punto que durante la Semana Santa se dice que en Brasil
simbolizaron a Judas en un muñeco con la cara de Maradona. Así, unas 10.000
personas habrían destruido aquella figura de 4 metros de alto.
Los que en cambio lo amaron sin condiciones fueron los colombianos, quienes
honrados con su visita le entregaron nada menos que la llave de Cartagena. Fiel
a su estilo divertido, el 10 ironizó con que “no tengo ni las llaves de mi casa
y ustedes me entregan la de Cartagena”.
Sin embargo lo que más alegró el corazón de “Pelusa” fue la iniciativa del
presidente de Boca, Mauricio Macri, quien conversó con la esposa del 10 para
ofrecerle un cargo en las divisiones juveniles del club. El puesto sería un
verdadero desafío para Diego y quizá el motor hacia una recuperación espiritual
que lo devolvería al ambiente del fútbol.
Mientras tanto, Maradona sigue generando ideas y homenajes. En Boca Juniors
prometen que el día de su cumpleaños (el 30 de octubre), estrenarán un film
denominado “Amando a Maradona”. Por lo visto, el amor de sus fanáticos no tiene
frontera ni pasa de moda. Aunque el almanaque indique que Diego abandonó el
balón hace ya casi ocho años.