2 de enero de 2005

El año en que Maradona volvió a vivir

Por Marina Zucchi (periodista de Clarín) giornalista@ubbi.com

 
    Cuando el reloj marque el comienzo del nuevo año, Diego Maradona habrá dejado atrás 12 meses verdaderamente intensos en los que la recaída de su adicción a las drogas fue, sin duda, la noticia que dejó paralizado al mundo.
    Conectado a un respirador y con pronóstico reservado, en el mes de abril sufrió una insuficiencia respiratoria, que junto a otras patologías lo llevaron a permanecer internado durante tres meses.
    Sin embargo ese triste hecho no sólo le sirvió como un “cachetazo” que lo hiciera reaccionar por segunda vez ante el infierno de las drogas, sino que, además, ratificó que el cariño de su gente continúa intacto. Para comprobarlo basta decir que cientos de fanáticos se aglomeraron en las puertas de la clínica como si se tratase de un estadio.
    Las hojas del calendario también dirán que tras su internación hubo un largo silencio de su entorno, un viaje al oasis que mejor le sienta (Cuba) y un regreso a la Argentina. Esa vuelta le permitió reencontrarse con sus grandes amores: sus hijas y Boca Juniors, que obtuvo la Copa Sudamericana después de un año de fracasos futbolísticos y lo tuvo como invitado principal en la majestuosa Bombonera. 
     Por estos días se lo pudo ver presenciando partidos de tenis en Buenos Aires, participando de sesiones fotográficas para campañas solidarias y hasta declarando que se siente “como un pibe de 18 años” porque vive en la casa de sus padres “y me están cuidando y mimando todo el día". Mientras tanto, el eterno “10” continúa luchando contra ese fantasma que este año lo alejó un rato de la vida. La pelea busca que la historia termine feliz, casi tan feliz como ese instante de gol convertido en México para el mundo.