9 de noviembre de 2003

Golf y palabras después de un extenso silencio

Por  MARINA ZUCCHI (periodista de Clarín)

e-mail: giornalista@ubbi.com

 

A los 43 bien podrá haber perdido su silueta de deportista, su capacidad aeróbica o su look fresco e inocente, pero hay algo que el paso del tiempo no puede arrebatarle: esa capacidad mental de responder de manera ingeniosa a las preguntas más complejas.

Diego ya no juega en un estadio de fútbol, pero sí lo hace con las palabras, como si ese juego le permitiera seguir vigente, brillando al menos de otra manera.

Después de un extenso silencio, al que el astro ya nos tiene acostumbrados desde su refugio en Cuba, accedió a una entrevista en La Habana.

El canal deportivo TyC de Argentina viajó hasta Las Praderas para testimoniar su otra vida, lejos de los afectos argentinos. Y la lente de la cámara devolvió la imagen de un Diego aferrado al golf, que pasa los días extrañando a sus hijas, pero resigna esa cercanía por la paz que le obsequia el paraíso cubano. Una paz que no encontró en su propia tierra.

“Me gustaría conocer a Jordan. Para mí sería más que conocer al presidente de los argentinos, es un sueño. Jordan debería ser el presidente de los Estados Unidos”, comenzó desinhibido, hasta que olvidó las cámaras y se soltó. Entonces llegó a confesar “sólo cuido mi vida para mis hijas. No me cuido para la vida, porque Claudia se ha separado de mí y no tengo más amor”.

En medio de un cóctel de temas, hubo momentos de sinceramiento en los que se acordó una vez más de sus padres y aseguró: “Mi viejo y mi veja me dieron lo que podían. Dicen por ahí que soy un maleducado, pero soy un mal aprendido que es distinto”. Y remarcó que hoy “el mejor es Tévez”, en referencia al joven jugador de Boca Juniors que es sensación en el fútbol local.

De muy buen humor e intentando hacer “malabares” con el palo de golf, dejó en claro que Cuba es, sin dudas, el amparo justo para alejarse de los flashes.

Mientras tanto, en Argentina el museo itinerante impulsado por Claudia está a punto de armar las valijas. El 15 de noviembre se despide para iniciar una gira por el mundo en la que miles de personas de distintos rincones del planeta, deseosas de contemplar reliquias deportivas, tendrán la posibilidad de estar en contacto con los más de 600 objetos atesorados durante años. Y podrán volver a maravillarse con el mejor de los legados de Maradona: sus goles, exhibidos en pantalla gigante.