Una inspirada y mágica noche, Dios decidió visitar tu humilde casa, y al pasar por tu cuna de madera despintada alcanzo a acariciar con brisa divina tu pequeño pie zurdo, que las sabanas no llegaban a cubrir. Desde ese momento fuiste bautizado como genio y a partir de esa fría noche de Fiorito tu destino fue una pelota pegada a tus pies para así lograr tener el mundo en tus manos.
Gambeteando descaradamente a poderosos y avergonzados rivales, Diego, símbolo y orgullo de una nación oprimida, llevaste de la mano a un pueblo lastimado hasta el éxtasis de euforia. Divino campeón que escapo de un cuento de magos. Artista que deslumbro al universo. Encantaste como nadie a tu patria futbolera. Soberbio ganador y a la vez genio incomprendido. Por siempre Diego, digan lo que digan, el orgullo de todos.
He visto a Maradona. Juega como Dios y es tan solo un hombre. Con sus piernas podría llegar a gambetear al mundo entero si se lo propusiera. Bailamos tango con tus pies, Diego. Pero por favor no lo heches todo a perder porque no tendríamos consuelo. Inigualable, único y distinto. Rebelde con causa. Poeta moderno. Diego, el 10. Simplemente el mejor de todos por siempre y para siempre.
Federico Javier Medina
Buenos Aires ( Argentina )